Cómo ayudar a los niños a manejar la ansiedad: guía práctica para padres
Por: Josman Espinosa Gómez
La ansiedad es una emoción natural que todos sentimos en algún momento de nuestras vidas. Sin embargo, cuando un niño experimenta ansiedad de manera frecuente o intensa, puede afectar su bienestar, su rendimiento escolar y sus relaciones sociales. Como psicoterapeuta con más de 23 años de experiencia en consulta privada y servicios comunitarios en Chicago, he observado que muchos padres no reconocen los signos de ansiedad en sus hijos o no saben cómo apoyarlos de manera efectiva. La buena noticia es que, con herramientas simples y consistentes, podemos enseñar a los niños a manejar la ansiedad y desarrollar habilidades emocionales que les servirán toda la vida.
1. Comprender la ansiedad en los niños
La ansiedad no siempre se manifiesta como llanto o miedo evidente. A menudo se expresa a través de conductas más sutiles: irritabilidad, quejas frecuentes de malestares físicos (dolor de estómago, dolor de cabeza), dificultades para dormir o evitar ciertas actividades escolares o sociales. Es importante que los padres y cuidadores aprendan a identificar estos signos y no los minimicen con frases como “no es para tanto” o “deja de preocuparte”. Reconocer la ansiedad es el primer paso para ayudar al niño.
2. Causas comunes de ansiedad infantil
La ansiedad en los niños puede tener múltiples causas, incluyendo:
• Factores genéticos: Algunos niños son más propensos a la ansiedad debido a su temperamento o historia familiar.
• Eventos estresantes: Cambios escolares, divorcios, mudanzas o pérdidas significativas pueden generar ansiedad.
• Presión académica y social: La expectativa de rendimiento, las amistades complicadas o la exposición temprana a redes sociales pueden aumentar el estrés.
• Modelado de conductas: Los niños aprenden de los adultos a reaccionar ante el estrés; si un padre constantemente muestra ansiedad, el niño puede internalizarla.

3. Estrategias prácticas para manejar la ansiedad
Existen diversas formas de apoyar a los niños a enfrentar la ansiedad de manera saludable. A continuación, algunas estrategias basadas en evidencia científica y experiencia clínica:
a) Escuchar y validar emociones
Antes de ofrecer soluciones, es vital que el niño sienta que sus emociones son comprendidas. Frases como “entiendo que esto te preocupa” o “veo que te sientes nervioso, y está bien sentirse así” permiten que el niño se sienta seguro para expresar lo que siente. Evitar minimizar o juzgar sus emociones es fundamental.
b) Enseñar técnicas de respiración y relajación
Pequeños ejercicios respiratorios pueden disminuir la activación del sistema nervioso que provoca ansiedad. Por ejemplo, la técnica de “respiración del globo”: pedir al niño que inhale profundamente contando hasta cuatro, mantenga la respiración dos segundos y exhale lentamente como si inflara un globo, repitiendo cinco veces. Hacerlo juntos refuerza la práctica.
c) Crear rutinas y estructuras claras
Los niños se sienten más seguros cuando su día tiene previsibilidad. Mantener horarios consistentes para comidas, estudio y descanso reduce la incertidumbre que puede generar ansiedad.
d) Fomentar la exposición gradual
Evitar situaciones que generan ansiedad puede reforzar el miedo. En cambio, una exposición gradual y controlada, con apoyo parental, ayuda al niño a ganar confianza. Por ejemplo, si teme hablar en clase, primero puede practicar frente a la familia, luego en un grupo pequeño de amigos y, finalmente, en la escuela.
e) Modelar autocuidado y manejo del estrés
Los niños aprenden más observando que escuchando. Si los padres practican técnicas de relajación, expresan sus emociones de manera saludable y enfrentan desafíos con calma, los hijos aprenden a hacer lo mismo.
f) Promover habilidades de pensamiento positivo y solución de problemas
Enseñar al niño a reconocer pensamientos negativos y reemplazarlos por alternativas más realistas es una herramienta poderosa. Por ejemplo, cambiar “no voy a lograrlo” por “voy a intentarlo y puedo pedir ayuda si lo necesito”.
g) Buscar apoyo profesional cuando sea necesario
Algunos niños requieren la guía de un profesional en salud mental para manejar la ansiedad. La terapia cognitivo-conductual (TCC) ha demostrado ser altamente efectiva en niños, ayudándoles a identificar patrones de pensamiento ansioso y desarrollar estrategias de afrontamiento.

Sugerencias finales para padres y cuidadores
- Observe cambios en el comportamiento, sueño, apetito o rendimiento escolar.
- Mantenga comunicación abierta y libre de juicios con su hijo.
- Refuerce la práctica diaria de técnicas de relajación y respiración.
- Celebre los logros y esfuerzos del niño, no solo los resultados.
- Sea paciente; el aprendizaje de habilidades emocionales toma tiempo y práctica.
- Colabore con la escuela y profesionales de salud mental si la ansiedad interfiere significativamente en la vida del niño.
La ansiedad es parte de la vida, pero no tiene por qué limitar el desarrollo y bienestar de los niños. Con comprensión, herramientas prácticas y apoyo constante, los niños pueden aprender a manejar sus miedos, desarrollar resiliencia y fortalecer su autoestima. Como padres y cuidadores, nuestra función no es eliminar la ansiedad, sino enseñar a los niños a enfrentarse a ella de manera saludable. Recuerde: cada pequeño paso cuenta y el acompañamiento emocional que brindamos hoy se refleja en adultos más seguros y emocionalmente competentes mañana.
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